El sombrero es una prenda con una larga trayectoria histórica, compuesto por la copa y el ala. Es una pieza unisex, usada tanto por hombres como por mujeres como defensa contra el frío o el sol y también como simple objeto decorativo o de adorno; en algunos casos puede indicar diferencias sociales variando según la posición social y por razones tanto religiosas como rituales. Entre los pueblos primitivos el sombrero ha tenido con frecuencia significación social y mágica. El verdadero sombrero nació en el siglo XIV y adquirió gran popularidad en toda Europa, aunque sus formas variaron de un país a otro. El traje renacentista halló en el sombrero su complemento más suntuoso; los materiales preferidos fueron el terciopelo o el paño, adornados con plumas, cintas y piedras preciosas; mientras tanto, el pueblo seguía llevando capucha y después adoptó un sombrero de forma redonda. Al imponerse la moda de la peluca en el siglo XVII, el sombrero se hizo muy ancho y se adornó con encajes y plumas de forma semejante en los caballeros y en las damas. Las materias primas más usadas para la confección de los sombreros femeninos fueron la paja, el paño, el terciopelo, el raso y el fieltro; a veces se hicieron muy sencillos, pero, por lo general, se adornaron con plumas y cintas y a principios del siglo XX se completaron con un velo que caía sobre el rostro. A Finales del siglo XIX y principios del XX estuvieron de moda el bombín, el sombrero de paja y el flexible; este último de fieltro blando, es en la actualidad el tipo de sombrero masculino más usado.
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